En este punto ya tenemos claro que realizar un buen catálogo o ficha de producto es más complejo de lo que, de un primer vistazo, pueda parecer. Vamos a comenzar una série de artículos con los que queremos ayudarte a diseñar y concebir un buen catálogo, el que mejor se adapta a tus necesidades, a tu público, a tu producto… no sólo «el mejor» sino el «más óptimo».

¿Catálogo «estándar» o «personalizado»?

Antes de entrar en detalle, es necesario concretar qué llamamos «catálogo estándar». Básicamente partimos de una plantilla base pre-establecida, y en ella iremos incluyendo nuestros productos y/o servicios, textos e información. Llamamos entonces «catálogo personalizado» cuando todo el conjunto que lo forma está pensado «a medida» y es único para nosotros, es decir, no hay posibilidad a que exista otra empresa o producto con el mismo diseño y concepción.

¿Cómo saber si escoger uno u otro? Podríamos decir que, en prácticamente todas las ocasiones, lo ideal es realizar un catálogo a medida, personalizado, donde tu marca y tu producto sean al centro (a nivel conceptual y estético). De todas formas, casi es una obligación si tu producto/servicio es único (o muy diferente al de tu competencia) o novedoso. También tendremos que optar por esta opción si la base de nuestra marca/producto/servicio es llamar la atención frente a tu competencia por motivos estéticos o de exclusividad. Como puedes deducir, un catálogo personalizado aporta carácter, refuerza el branding y ayuda a que nuestra marca se afiance.

Cuando hablamos de personalización, también entran en juego otros aspectos y servicios como la foto 360º, una encuadernación o impresión «diferente», un diseño totalmente pensado para nuestro producto o servicio (o incluso nuestra marca), unas fotos de producto o composición publicitaria con una campaña de comunicación que refuercen el mensaje, etc.

Lo diferente, por descontado, llama más la atención.

Por el contrario el «catálogo estándar», puede ser una buena alternativa para productos con poca competencia o bien para emprendedores/empresas que estén empezando su actividad y dispongan de un presupuesto mucho más ajustado.

En este punto también entra un factor determinante, el tiempo. Si resulta que dispones de muy poco tiempo para realizar tu catálogo ya que lo necesitas para una campaña concreta o para «salir del paso» en alguna ocasión, un catálogo predeterminado puede sacarte del apuro.

¿A quién va dirigido?

Como es lógico, no es lo mismo dirigir un catálogo directamente a un profesional/distribuidor del sector (B2B) o a un comercial/cliente final (B2C).

Ficha técnica eslingas

En el primer caso, un profesional del sector requerirá un contenido con imágenes específicas, datos técnicos, gráficas, tablas comparativas, etc. Nuestra finalidad será principalmente mostrar técnicamente nuestro producto desde un punto de vista cuantitativo, sin olvidar la estética global por supuesto.

Catálogo de IKEA, un claro ejemplo de impacto visual

En el segundo caso, un comercial o un cliente final necesitará que será mucho más visual, dinámico… es decir, impactante.

Además de estos dos grandes bloques, existen muchas opciones intermedias, mezclas, sectores… ¡Tenemos que pensar en todos los detalles!

¿Qué resaltamos: los precios o los productos/servicios?

Este suele ser un pequeño punto «de conflicto» cuando diseñamos un catálogo. Es muy importante definirlo en la primera fase (boceto, gráfica y línea de comunicación), ya que puede influir en cierta medida en la disposición de elementos y diseño final. En el caso de disponer de un equipo de marketing o una estrategia de comunicación definida, este punto está aclarado de antemano.

En caso de que no exista esta pauta podríamos tomar como norma que los precios deberán destacar sobre el resto cuando son campañas de publicidad muy concretas, temporales o con productos nuevos/exclusivos.

Por ejemplo, una campaña promocional en la que queremos introducir al mercado un producto/servicio nuevo y ofrecemos un descuento exclusivo para los primeros clientes o una edición limitada de uno de nuestros productos.

En el resto de los casos debería de destacar el producto, o bien el servicio, que ofrecemos ya que es lo que aporta el valor diferenciador en nuestro catálogo.

¿Qué fotografías debo escoger? Personalizado vs banco de imágenes

Es muy importante tener en cuenta lo que hablábamos ya en el primer punto de este post y analizar muy bien el target, el público objetivo, la finalidad…. y así podremos tomar la mejor decisión que se adapte a nuestras necesidades.

Partiendo de esta premisa básica, las fotografías profesionales de nuestro producto concreto, de nuestras oficinas, de nuestro equipo… te van a permitir comunicar exactamente lo que tu necesitas, lo que se ha marcado en la estrategia de venta o con el tono de comunicación que se ha definido en la estrategia de marketing.

Foto producto queso Octavio Mazza de Luca
Foto producto realizada por uno de nuestros fotógrafos colaboradores

Por otro lado están los bancos de imágenes: proveedores de fotografías realizadas (normalmente por profesionales, pero también hay aficcionados/amateurs) que se organizan por temática y por tipo de documento (imágenes, ilustraciones, gifs, vídeos…). Estos bancos funcionan normalmente a través de compra de créditos o paquetes, lo que permite acceder a imágenes profesionales a un precio accesible siempre que estés dispuesto a ceder en personalización.

Algunos de estos bancos son Adobe Stock, Fotolia, iStockPhoto, etc. Todos ellos disponen de sus propias ofertas, promociones, paquetes… y algunos incluso disponen de diferentes tipos de licencia en base al uso que se le dará a las imágenes (internet, publicidad y medio, impresión y reproducción…) así que no tendremos problemas a posteriori con el uso de los mismos.

Imagen de stock, que se podría usar para ilustrar un cliente

También existen algunos gratuitos que disponen de licencias libres de derechos (creative commons) que podrás utilizar según las especificaciones de cada autor. Los de los más conocidos son Freepik, Pixabay, Flickr, etc.

¿Catálogo virtual o impreso?

Fácil y rápida respuesta: ni uno ni otro, los dos.

A día de hoy la mejor opción es tener ambos y como tándem, salvo ciertas excepciones en donde nuestro canal de venta sea exclusivamente digital; el disponer de ambas opciones siempre nos dará mucha más flexibilidad y posibilidades a la hora de su uso y distribución.

Actualmente la mayor parte de las empresas siguen supeditadas al papel y, por extensión, también sus clientes y/o proveedores. Existen muchos motivos para este caso: porque todavía estamos en plena «transición digital», porque tenemos muy claro que queremos seguir usando el papel para llegar a nuestros clientes, porque dependemos de un canal físico de distribución de producto, etc.

De todas formas, en la era o momento en el que vivimos, la opción virtual es la que más flexibilidad y aplicaciones aporta además de ser la mejor forma de llegar a otros países, mercados y clientes (en cualquier idioma y de una forma mucho más económica). También nos puede ocurrir que tengamos mucho movimiento y actualización de productos constante (mensual, anual), y es aquí donde la opción virtual y un plan de actualización de productos nos pueda resultar la mejor alternativa, por ser mucho más rápido, cómodo y económico.

¿Innovación o continuidad?

Las altenativas digitales que tenemos actualmente en el mercado aportan siempre un valor diferenciador a nuestra empresa. Son un punto a favor y no debemos olvidar nunca que es imprescindible subirse a la ola digital de las NN.TT. si no queremos quedarnos atrás.

¿Pero qué nos ofrecen los avances tecnológicos? Como siempre es mejor hablar con ejemplos, en nuestra propia empresa tenemos 2 servicios que demuestran esta tendencia:

Estos servicios son una opción perfecta para que tu empresa y producto destaque sobre tu competencia y porque tus productos/servicios tendrán una mejor y mayor repercusión. Por lo tanto, y como consecuencia, llegarás a más clientes.

Siguiendo estas breves pautas y escogiendo a los mejores profesionales para realizar tu catálogo, el resultado que obtendrás será, sin duda, excepcional.