En publicaciones anteriores ya os hablábamos de las fotografías de producto haciendo alusión a como deben realizarse, escogiendo bien la iluminación dependiendo del producto, mostrando los productos bien colocados y de manera ordenada si son varios, que muestren el buen estado y calidad del embalaje, entre otros. Para lograr reunir estas características y obtener un resultado óptimo, siempre os recomendamos contar con un profesional de la fotografía de producto, sobre todo porque el resultado será el de unas fotografías profesionales que a la larga, nos ahorren tiempo y dinero. En esta ocasión nos vamos a centrar en otros aspectos que también tenemos que tener en cuenta para saber elegir una buena foto y por extensión, un buen material para la realización de nuestro catálogo virtual o ecommerce.

Lo primero es conocer y tener al menos unas nociones básicas de fotografía de producto, para poder identificar que fotografías están bien hechas y si son adecuadas en función del tipo producto, el destino que tendrán nuestras fotos, la línea y estilo de comunicación, si los detalles del producto se aprecian correctamente en base a lo que el cliente espera ver del producto o la información previa que necesita obtener de esa foto, antes de tomar la decisión de comprar el producto, entre otros detalles.

La decisión de compra de un producto en un ecommerce o en un catálogo virtual es de apenas segundos.

A continuación os mostraremos algunas nociones básicas, para que podáis identificar unas buenas fotografías de producto


1º – Que tengan fondo blanco

Esto suele ser lo más habitual y recomendable (hay excepciones) si nuestras fotos tienen como destino un ecommerce o en un catálogo virtual. La principal razón es permitir al producto destacar por si solo, para evitar que cualquier otro elemento de alrededor le quite protagonismo. También cabe destacar que a nivel diseño es más fácil y rápido trabajar con este tipo de fotografías, ya que si queremos realizar alguna creatividad o composición posterior para nuestro catálogo o un anuncio publicitario, esta forma nos dará mucho más juego para poder trabajar y ahorraremos el tiempo de tener que recortar la foto para aislarla del fondo.

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Al contrario de los ejemplos anteriores, tenemos las fotografías de producto con un fondo a color, esto muchas veces es, porque va «a juego con el producto o la marca». Este color de fondo debería de ser plano, es decir, sin dibujos ni elementos en el fondo. Sin duda, ¡un toque más creativo y atractivo.

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2º – Iluminación, brillos y reflejos

La iluminación de un producto, nada tiene que ver con la de retrato o paisaje. Un exceso o mala iluminación en una determinada zona del producto, un brillo que no tendría que estar o que no se ha sabido «disimular», un reflejo de otro objeto que aparece de forma inconsciente, así como otros detalles, provocan una serie de efectos visuales que hacen que el producto no se vea correctamente y que no comunique.

Si suceden algunos de estos detalles anteriores, lo que provocamos es que la marca y el producto en sí pierda calidad, no sea atractivo, no comunique y por extensión se pierdan ventas. Lo decimos muchas veces, un catálogo es una herramienta de venta que tiene que tener fotos profesionales que vendan y que comuniquen el producto y la marca. Si el material que seleccionamos o que la empresa nos proporciona para confeccionar un catálogo no es el adecuado (ocurre en muchas ocasiones y sobre todo con las fotos), el catálogo no funcionará igual, no venderá igual y la empresa o producto parecerán y serán, poco profesionales.

No encendemos la luz para que el producto se vea, sino que iluminamos el producto para que comunique algo en particular



3º – Las sombras

 Una mala iluminación o una falta de ella produce una imagen más oscura, con sombras raras que nos impiden distinguir las diferentes partes del producto y en dónde la foto termina por no decirnos nada. Esto no puede pasar, lo que buscamos es resaltar y destacar el producto para que nuestros clientes quieran comprarlo. Si por ejemplo queremos comprar calzado o ropa en internet, querremos ver al detalle de qué tejido está hecho, si tiene cremalleras, costuras, bolsillos, si está bien rematado, etc. Las sombras hacen que el producto comunique al cliente qué parte del producto tiene o no tiene que ver y la iluminación le dice al cliente exactamente lo que tiene que ver o lo que queremos que vea y se fije. ¡Ahí está la magia!


4º – La resolución

 Si las fotos las realiza un profesional, evidentemente el resultado será una fotografía retocada en alta resolución y que nos permita incluir nuestras fotos no solo en una tienda online y que el comprador al pasar el cursor por encima de la foto si lo desea, pueda ver el producto más grande y en detalle, o bien que se abra una nueva ventana con un producto visualmente más grande.

Ya será después tarea del diseñador/a, adaptar dicha foto a la resolución y tamaños adecuados para un ecommerce, un catálogo virtual, redes sociales, o bien permitir que el catálogo se pueda imprimir si la empresa que lo encarga lo solicita. Un error muy frecuente cuando las empresas nos pasan las imágenes para la creación de su catálogo, es el gran desconocimiento y despreocupación que tienen en cuestiones de imágenes. No saben como consultar el tamaño o resolución de una imagen, no saben que es la resolución, no abren la foto y no saben si es pequeña o grande, son fotos profesionales y nos pasan fotos que no valen ni para perfil de whatsapp y un largo etcétera. La digitalización aún es asignatura pendiente para muchas pymes.


5º – Bodegones

 Normalmente los bodegones se suelen realizar en decoración, alimentación, bebidas o gourmet y un gran error que ocurre con frecuencia, es hacer que el producto principal pierda protagonismo porque está siendo eclipsado por elementos secundarios o «decorativos» que nada tienen que ver con el producto y que no son necesarios. No tenemos que “adornar” un bodegón, tenemos que componerlo y crear una pequeña historia, todos los elementos deben estar en sintonía, como en una película.

Aquí tenéis algunos ejemplos de fotos que no deberíamos utilizar en ninguna publicación, catálogo ni ecommerce.

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Todas estas cuestiones que mencionamos parecen obvias pero suceden y las empresas no acaban de comprender hasta que punto es importante tener unas buenas imágenes que vendan y contratar a un profesional (lo barato sale caro). Un ejemplo: un cliente nos envía unas fotografías con brillos y fondo gris, este tipo de imágenes hay que recortarlas, retocarlas (milagros no hacemos) y todo esto lleva un tiempo de trabajo que podría utilizarse para el diseño del catálogo, provocando sobre costes, retraso en el trabajo, fotografías nada profesionales, etc.

Desde Catálogos para Empresas orientamos a nuestros clientes durante todo el proceso de trabajo, pero nunca viene de más tener unos conocimientos que nos ayuden a tener una idea más clara de lo que queremos trasmitir y conseguir. Os aconsejamos que antes de contratar a un fotógrafo «al tun tun», o realizarlas por vuestra cuenta, os pongáis en contacto con nosotr@s para que os asesoremos.